Probablemente hay pocos humoristas gráficos con el talento del genial Forges. Desde aquí un homenaje a su trayectoria y una muestra de agradecimiento por haber convertido a los médicos y a nuestras miserias como uno de sus temas más recurrentes.
Nadie como él para analizar las nuevas perspectivas y el modo de tratamiento del sobrepeso…
Antes de plantearse diagnósticos endocrinológicos, desórdenes metabólicos… lo primero es comprobar si se pierde peso con una buena dieta y ejercicio.
Cada vez son más los documentos y autorizaciones que el paciente debe firmar antes de someterse a pruebas y tratamientos…
La calidad de los contratos ofrecidos por los sistemas sanitarios públicos, en general, dejan mucho que desear…
La universalidad de la atención, el abuso de algunos y el escaso personal contratado llevan a tener que atender a pacientes en menos de 5 minutos y a más de 60 pacientes en una mañana.
No es raro que el paciente no entienda exactamente las órdenes del médico.
Muy a menudo lo que más preocupa a los pacientes va más allá de la propia enfermedad y pertenece a otras facetas de su vida, su familia, sus miedos…
Uno de los principales problemas de los servicios de urgencias es su masificación pero ésta no siempre obedece a una escasez de recursos sino también a un mal uso por parte de algunos pacientes que acuden a estos para casi cualquier cosa.
El saliente de guardia o libranza tras la noche de trabajo ha sido una justa reclamación de los médicos… aunque en algunos luhares de trabajo, como las urgencias, están aún más justificadas.
Desde hace unos años se está llevando a cabo una campaña intensa a fin de concienciar a los ciudadanos de los riesgos de la automedicación. Esta iniciativa, fundamental y demandada por todos los sanitarios desde hace años, es básica para el desarrollo de la sanidad en nuestra sociedad. Pero como todo, tiene su lado perjudicial.
En una sociedad en la que con el paso de los años nos vamos acercando cada vez más a la cultura americana (no quedará mucho para que importemos la violencia en las aulas como ya hemos hecho con tantas y tantas cosas), donde el ciudadano ante un tropezón en la calle piensa antes en si puede demandar al “culpable” que en su propio estado de salud, donde prima aquello del “a que le denuncio”… En esta sociedad, los profesionales sanitarios estamos asistiendo a un rechazo por parte de la población de querer asumir un mínimo de responsabilidad sobre su salud y la de los suyos, poniendo así cualquier decisión en manos del médico o sanitario para que él, acierte o se equivoque y liberarse del peso de la responsabilidad.
Esta actitud es la causante, en gran parte, del mal uso (léase abuso) de algunas consultas médicas y, sobretodo, de los sistemas de urgencias tanto de atención primaria como hospitalarios. Esto ocasiona consultas del tipo “He recogido a mi hijo del colegio hace 20 minutos y lo he notado con fiebre, por eso vengo de urgencias”… “Me he arañado con un alambre en la pierna, era para ver si me curaban”… “”Tengo la nariz atascada de mocos”.
Yo recuerdo una época, y no hace tanto (he pasado hace poco la barrera de los 30), en la que mi madre si me daba fiebre me la bajaba con antitérmicos, y si me dolía la garganta me daba algún calmante o algún jarabe de esos para la tos mágicos que sólo conocían las madres-médicos… Y sólo si la cosa se prolongaba en el tiempo o me veía que no jugaba, que estaba muy quejoso… sólo entonces me llevaba al médico. Y eso mismo aprendí yo (y la mayoría de los de mi generación) y actuamos como tales cuando cumplimos algunos años y si nos dolía la garganta nos tomábamos un paracetamol o una aspirina y si teníamos mocos… pues nos sonábamos la nariz ¡qué caramba!.
Sí, es cierto que mi madre, con demasiada frecuencia, me dio el famoso Clamoxyl mucolítico (hoy relegado al grupo de medicamentos sin una eficacia demostrada). Y eso hay que controlarlo, y ha sido tan fácil como prohibir la venta de antibióticos en la farmacia si no se aporta la necesaria receta médica (medida aplaudida por la profesión médica).
Pero no es menos cierto que la población cada vez decide menos, no quiere ninguna responsabilidad “no sea que…”.
Si no nos tiembla el pulso a la hora de decidir sobre la educación de nuestros hijos, a la hora de decidir si fumamos, si bebemos alcohol, si conducimos a 150 km/h, si estudiamos o decidimos ponernos a trabajar directamente… si asumimos esas responsabilidades ¿por qué no queremos asumir responsabilidad sobre nuestra salud?
Me avisan en el centro de salud para ir a ver una anciana que se encuentra cada vez peor, come poco, triste… Me desplazo al domicilio y me recibe una mujer joven.
“No le esperábamos tan pronto, pase por aquí.”
Y me invita a seguirla.
Cuál es mi sorpresa cuando pasamos por una zona de la casa en reformas, con el suelo levantado… y me señala el interior de una estancia con escombros en la puerta, la pared picada…
“Pase, pase, aquí es”. Ni que decir tiene que pensé: “¿Aquí tienen a la abuela? Con razón está triste… Igual está enferma… Tendré que hablar con Trabajos sociales porque esta anciana está desatendida…”.
Cuando entro veo que no hay nadie, sino más escombros y el suelo levantado. Miro extrañado a la señora y al verme el gesto de extrañeza me dice: “Ah, pero ¿usted no es el fontanero?”…
¡Zás! Quizá esperaba que fuera con bata al domicilio.
La falta de claridad por parte de los médicos unas veces (la mayoría) y otras la valentía o demasiada “alegría” de los pacientes a la hora de tomar decisiones… hacen que los errores en la vía de aministración de los fármacos sean frecuentes. Es un aunténtico problema sanitario que hay que tratar de resolver y que es causa importante de mortalidad y morbilidad. Echo una mirada hacia dos casos que cursaron sin consecuencia para los pacientes pero que nos hicieron sonreir tanto a mí como a los pacientes en cuestión.
EL ÓVULO
Una paciente vino con una micosis (infección por hongos) vaginal y el médico que la atendió le recomendó el uso de una crema y la aplicación de un óvulo vaginal (un comprimido grande que debe introducirse en la vagina y dejarlo disolverse y actuar en su interior) dos días seguidos. Así mismo le indicó la conveniencia de que su pareja hiciera también tratamiento para evitar que tuvieran un contagio de uno a otro de forma repetida. Para él, le indicó un comprimido oral… Un día más tarde vino este hombre a la consulta y me dijo que, por favor, le cambiara la pastilla que le había mandado el médico de su mujer porque esa no había quien se la tragara. Ni que decir tiene que se había tragado, con sumo esfuerzo, el óvulo vaginal de su esposa…
EL PAPELILLO
En la misma línea vino a mi consulta un feriante que se notaba desde la noche anterior muchos ardores y quemazón interior. Al preguntarle si tomaba alguna medicación me dijo que no, pero que la noche anterior sí se había tomado un “papelillo de esos para el catarro, que por cierto estaba malísimo” y me mostró un sobre para lavados vaginales… Con razón estaba malo. No estaba este sobre previsto para ser saboreado…
Un día acude al servicio de urgencias pediátricas del hospital una madre con su hijo de 5 años. Al preguntarle qué le ocurre, me dice la madre: “Es que mi hijo come lana y estoy algo preocupada”.
Rápidamente empiezo a tranquilizarle con mis explicaciones:
“Señora, no se preocupe. Es normal que los niños de esta edad cojan algunas manías. A algunos les da por comer algo de papel, meterse lana en la boca, tierra e incluso algo de yeso de la pared. Es lo que popularmente se conoce como “pica” (apetito por sustancias no comestibles) y no suele tener importancia salvo que claro, dure mucho en el tiempo…”
No me dejó terminar.
“Ya, pero es que mi hijo esta tarde se ha comido un guante”
La miré y, justo cuando iba a decirle que tampoco había que exagerar, que seguro que el guante en cuestión estaba debajo de algún sofá, el niño vomitó y expulsó una bola de lana…
Esta anécdota es sin duda de las mejores que me han acontecido en mi vida profesional. Me ocurrió al inicio de mi formación y por tanto con escasa experiencia lo que da aún más idea de cómo fue vivido por mí.
Estando de guardia en un servicio de urgencias hospitalario, cerca de las 2 de la madrugada, me acercan la historia de un nuevo paciente donde consta como motivo de consulta: “Tengo algo colgando del culo”. Ni que decir tiene que me quedé poco menos que sorprendido e incluso inquietado por lo que me podía encontrar. Cuando llamé por megafonía a la paciente en cuestión, y mientras esperaba que entrara a la consulta, mi cabeza no paraba de dar vueltas: “Quizá es una hemorroide que se le ha salido”… “a lo mejor tiene lombrices (una tenia?)”… “¿se le habrá salido el intestino?”… Mi inquietud, me llevó a pedir la ayuda a un compañero que estuviera conmigo en la consulta y así enfrentarnos juntos a “ lo que fuera”.
Entró la mujer en la consulta. Traía cara de preocupación, lo que hizo que aumentara aún más nuestra angustia. Empezó a contarnos que, tras ir al servicio y al ir a limpiarse, había notado algo “colgando del culo”, se había asustado mucho y se había venido directamente para el hospital.
No había mucho más que hablar. Le pedí que pasara a la camilla y se descubriera para explorarla.
Se descubrió.
Exploramos.
Respiramos tranquilos.
El tratamiento era fácil: “Señora, a partir de ahora, asegúrese que quitarle el pellejito a la mortadela antes de comérsela”.
Vaya por delante mi inmenso respeto a todos los pacientes que han formado (y formarán) parte de este anecdotario así como de los problemas de salud relacionados con algunas de las anécdotas que expondré en esta sección. El motivo no es otro que mirar con cierto humor y cariño hacia estas experiencias curiosas que he vivido y espero seguir viviendo en mi práctica diaria.
Animación creada por Nucleus Medical Art donde se muestra la complejidad del parto. El vídeo es de lo más simple, sólo se aprecia el bebé, el útero y la espina dorsal, pero es más que suficiente para entender el mecanismo del nacimiento.
ES LO NATURAL: La leche materna es la que mejor se adapta a las necesidades de cada bebé. Esto ocurre así en la naturaleza para todas las especies. También en las personas. Y todas las madres pueden hacerlo.¡Disfrútalo!
ES MUY FÁCIL: El niño ya sabe mamar por instinto. Ponlo al pecho y, eso sí, ponte cómoda.
ES MUY CÓMODO: Siempre está a mano, estés donde estés. No necesitarás aparatos esterilizadores, calentadores, biberones ni otro equipo adicional. Puedes viajar, ir a la playa, al campo…
ES MUY AGRADABLE: Madre e hijo disfrutaréis de una dulce intimidad y de una experiencia única.
FAVORECE EL CRECIMIENTO DEL NIÑO: La leche materna se adapta a las necesidades del niño en cada momento y también a su capacidad de digestión.
LE PROTEGE DE ENFERMEDADES: La leche materna contiene defensas vivas. Los niños que toman el pecho rara vez sufren infecciones, tienen menos episodios de otitis y diarreas y también se retarda la aparición de alergias. El niño alimentado con leche artificial enferma unas 10 veces más en los primeros 2 años de vida por término medio.
TE PROTEGE DEL CÁNCER: Las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de padecer cáncer de mama antes de la menopausia.
TE AYUDA A ADELGAZAR: Si amamantas y te cuidas un poco (¡no hay que comer para dos!), recuperarás pronto tu peso ideal porque dar el pecho supone un gasto extra de energía. Además, donde más se nota la pérdida de centímetros es en las caderas.
ES MUY BARATO: El gasto generado por la alimentación artificial de un bebé ronda los 600-700 euros durante el primer año de vida.
SE ADAPTA A VUESTRAS NECESIDADES: La leche materna puede extraerse, almacenarse y conservarse de modo que todo el valor nutritivo y protector de tu leche se lo podrás dar a tu hijo incluso si no estás a su lado y después de reincorporarte al trabajo.
FISIOLOGÍA:
La glándula mamaria, es el órgano que define a los mamíferos, es decir, a los animales que amamantan a sus crías entre los que se encuentra el ser humano. Este órgano recibe mensajes hormonales indicándole que debe empezar a producir leche durante la gestación. Así, a medida que la gestación avanza, el cerebro de la madre aumenta progresivamente la producción de PROLACTINA, la hormona productora de leche. Hacia el final del embarazo, la cantidad de prolactina queda estable pendiente de que tenga lugar el parto. Pero esta leche producida gracias a la prolactina no podrá salir del pecho materno a menos que se produzca otra hormona, la OXITOCINA, la hormona excretora de leche. Esta hormona se eleva durante el parto (es la misma que produce las contracciones del útero durante el nacimiento) y sólo alcanza niveles adecuados para permitir la salida de la leche cuando el niño mama adecuadamente, con un “buen agarre”. En resumen, la PROLACTINA produce la leche y, el buen agarre del niño al mamar produce la OXITOCINA para que esta leche salga y alimente al niño. Cuando el pecho se vacía completamente, se estimula de nuevo la producción de prolactina y así la subida de la leche. De este modo, el cerebro materno, recogerá la información acerca del número de tomas con vaciamiento del pecho durante 2 días, lo analizará y producirá la leche justa para esos requerimientos.
“LAS 3 LEYES DE LA LACTANCIA MATERNA”
Una correcta lactancia materna se basa en 3 pilares básicos que deben cumplirse basados en el funcionamiento explicado:
- Buen agarre: Correcta técnica de amamantamiento.
- Vaciamiento: El niño debe vaciar al menos 1 pecho en cada toma.
- A demanda: El niño debe mamar “cuando lo pida”, no “cuando le toque”.
BUEN AGARRE:
- El niño debe mamar de frente al pecho, de modo que no tenga que girar su cabeza para poder coger el pecho.
- El niño debe abrir la boca por completo y coger no sólo el pezón sino la mayor cantidad de areola posible de modo que, su lengua y labio inferior quede por debajo de la areola.
- Para facilitar el correcto agarre, la madre debe ayudar cogiendo el pecho con su mano contraria en forma de “C” para así introducirlo en la boca del niño.
VACIAMIENTO:
El niño no debe pasar a otro pecho si previamente no ha vaciado el primero. Es fundamental por dos motivos:
- Al final del vaciamiento es cuando el niño “saca” la grasa de la leche y con ello el aporte de calorías que necesita para desarrollarse y para aprender a desarrollar el sentido de hambre y saciedad.
- El vaciamiento es el estímulo necesario para la producción de prolactina y por ella de leche de modo que sólo un correcto vaciamiento garantiza la continuada producción de leche.
- Notarás que el pecho se vacía porque desaparece la sensación de tensión del mismo y porque el ritmo de succión del niño se ha hecho progresivamente más lento y profundo (el final de la leche, con grasas, es más espeso y le cuesta más sacarlo).
- Entre pecho y pecho, el niño puede quedar con cierto “sopor”. Despiértalo hablándole, frotándole la espalda y estimulándole a que expulse gas. Después ponlo en el otro pecho. Lo normal es que el segundo pecho no lo termine, no hay problema, sólo debes recordar que en la próxima toma debes empezar por ese pecho y así sucesivamente. Para no olvidarlo marca que pecho te toca cada vez colocando una pinza o cinta en la tiranta del sujetador.
A DEMANDA:
Como hemos comentado antes, es el propio ritmo de tomas del niño el que marca la producción de leche que se precisa y éste se va ajustando a la edad del mismo. Así, no debe haber otra indicación para dar el pecho que “cuando él lo pida”. Verás como él mismo va distanciando progresivamente las tomas.
Recuerda que no se deben incumplir ninguna de estas leyes. Si alguien te da un consejo, antes de valorarlo, fíjate bien primero si respeta estas 3 leyes. Si no lo hace, deséchalo. Si las cumple, pruébalo si quieres. En caso de duda, consulta con el pediatra.
EL INICIO DE LA LACTANCIA:
Las primeras 48 h de vida de vuestro hijo hay algunas consideraciones especiales respecto a la lactancia que debes conocer pues es la fase fundamental en el inicio de la misma. En las primeras horas de vida del recién nacido, este presenta un déficit calórico importante debido al trabajo realizado durante el parto y por otro lado un exceso de líquido (edemas) que debe perder en los primeros días. A esta circunstancia se adapta la lactancia y así, en estas 48 horas, se produce en el pecho lo que conocemos como CALOSTRO, una leche muy concentrada con gran cantidad de calorías y poca cantidad de agua que es justo lo que necesita el niño en estas primeras horas de vida. Precisamente por esa producción de calostro, la madre, no notará en esos días “subida de la leche”, pues sólo se producen unas gotas que no llegan a hinchar el pecho y que es lo que el niño necesita. Recuerda que en cada toma el niño sólo tomará unos 5-7 cc de leche. Del mismo modo no notaremos sensación de vaciamiento por lo que deberemos mantenerlo en cada pecho hasta que deje de mamar. Dado el cansancio lógico del recién nacido, es muy frecuente que no llore pidiendo comer por lo que en estos dos primeros días, y sólo en estos dos primeros días, la lactancia no será a demanda, debiendo ofrecerle el pecho cada 2 h aunque no lo pida. Así aseguraremos que el niño toma lo que precisa y que el pecho se vacía para estimular la producción de leche. Tras estos 2 días, ofreciendo el pecho cada 2 horas hasta que deje de mamar, la madre experimentará la subida de la leche.
El Soporte Vital Básico comprende aquellas medidas que se deben poner en marcha ante una situación de parada cardio-respiratoria con el fin de mantener esas funciones hasta la llegada de los sistemas de emergencia sanitarios. Por lo tanto, son medidas que DEBEN CONOCER TODOS LOS CIUDADANOS. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las paradas cardio-respiratorias no tienen lugar en los hospitales ni en otros centros sanitarios sino en la calle, en los domicilios, en los lugares públicos. De este modo, y mientras llegan los sistemas de emergencia, la puesta en marcha de unas medidas adecuadas de Soporte Vital Básico es fundamental para una eficaz atención de estos pacientes.
Desde el momento en que a una persona se le paran el corazón y los pulmones (Parada cardio-respiratoria, de aquí en adelante PCR), las posibilidades de supervivencia disminuyen en un 10% por cada minuto que transcurre. Así, si actuamos en el primer minuto y hacemos un correcto SVB las posibilidades de supervivencia son del 90%, a los 2 min. del 80 %, a los 3 min. del 70%… Los sistemas de emergencia, a pesar de su gran desarrollo en los últimos años (UVIs móviles, ambulancias completamente equipadas que llegan al lugar en escasos minutos desde su llamada), necesitan que algún ciudadano, como tú que estás leyendo, haga unas correctas maniobras de SVB durante los minutos que tarden ellos en llegar para así aumentar las posibilidades de supervivencia.
Así, se habla de la llamada CADENA DE SUPERVIVENCIA, que se compone de 4 eslabones, todos ellos igualmente importantes para la buena atención de las paradas cardio-respiratorias:
Eslabón 1º: Alerta precoz.- Llamar a los sistemas de emergencia.
Eslabón 2º: SVB precoz.- Iniciar las técnicas de SVB lo ante posible.
Eslabón 3º: Desfibrilación eléctrica precoz.
Eslabón 4º: Soporte Vital Avanzado precoz.
De ellos, los ciudadanos son los que deben realizar los dos primeros eslabones para que los sistemas de emergencia, responsables de los otros eslabones, puedan actuar de forma eficaz.
Y esto de la PCR ¿es frecuente?.
MUCHO.
Se calcula que a 1 de cada 4 personas que mueren “no les había llegado el momento de hacerlo”. O, lo que es lo mismo, que si alguien hubiera hecho un correcto SVB y posteriormente una asistencia por los sistemas de emergencia, podrían estar VIVOS.
Y esto del SVB ¿es difícil?.
NO.
Niños de 14 años que reciben formación en SVB son capaces de hacerlo de modo correcto sin ningún tipo de problemas. También hay experiencias exitosas con niños de hasta 11 años. Es, probablemente más fácil que muchas de las otras cosas que diariamente aprenden estos niños en sus escuelas (matemáticas, idiomas…).
Pero para el SVB ¿hay que tener conocimientos sanitarios?
NO.
De hecho el SVB se define, entre otras cosas, por estar especialmente diseñado para que lo puedan llevar a cabo los no sanitarios.
Y ¿cómo se hace SVB?
Para aprender correctamente SVB, es necesaria la realización de un curso formalizado en el que lo fundamental, más allá de la teoría, es el entrenamiento y la práctica con maniquíes a los que se les puede realizar el boca a boca, el masaje cardiaco… Y esto con maniquíes de adulto, con maniquíes de niños y con maniquíes de bebés.
De cualquier forma, paso a hacer una breve descripción de la secuencia de SVB recomendada en la actualidad que se enseña en estos cursos.
SVB EN EL ADULTO (y niño mayor de 8 años).
Al encontrarnos a un adulto en el suelo, desmayado, debemos acercarnos a él y hacernos 2 preguntas:
- ¿Está consciente o inconsciente?
- ¿Respira normalmente o no?
1. ¿Está consciente?: GRITAR y SACUDIR.
Para ello, nos arrodillamos junto a la persona, la ponemos boca-arriba y al tiempo que le golpeamos con la mano abierta en el pecho, a la altura del hombro, le gritamos “¡OIGA! ¿QUÉ LE OCURRE?”.
Si a pesar de gritarle y sacudirle, la persona no responde, podemos concluir que está INCOSCIENTE.
-Si está CONSCIENTE: No tiene una PCR. Preguntarle qué le ocurre.
-Si está INCOSCIENTE: Gritar pidiendo ayuda y comprobar si respira.
2. ¿Respira normalmente?: VER, OIR y SENTIR.
Para ello debemos realizar la Maniobra Frente-mentón: Poniéndole una mano en la frente y los dedos de la otra mano bajo la barbilla, flexionarle el cuello hacia atrás. Así, conseguimos lo que se denomina “Abrir la vía aérea” y evitamos lo que popularmente se conoce como “que se trague la lengua”, es decir, evitamos que por estar inconsciente la lengua se caiga hacia atrás y le impida la respiración.
En esta posición acercamos nuestra oreja a su boca abierta y, mirando hacia su pecho:
oVER si el pecho se eleva como consecuencia de la respiración.
oOÍR si respira.
oSENTIR si expulsa aire al respirar.
Si tras 10 segundos, no VEMOS, OÍMOS ni SENTIMOS que la persona respira, podemos concluir que tiene una PARADA CARDIO-RESPIRATORIA.
-Si RESPIRA NORMALMENTE: A las personas inconscientes que respiran hay que ponerles de lado, en posición lateral de seguridad, para evitar la caída de la lengua hacia atrás y, que si vomitan, se ahoguen con el vómito. En esa posición esperaremos que lleguen los sistemas de emergencia.
-Si NO RESPIRA NORMALMENTE: Tiene una PARADA CARDIO-RESPIRATORIA. Debemos LLAMAR INMEDIATAMENTE A LOS SISTEMAS DE EMERGENCIA (112) e iniciar el SVB.
3. Iniciar Maniobras de Resucitación Cardiopulmonar: 30:2
- Masaje cardiaco: Empezamos por poner una mano en el centro del pecho, con el “talón de la mano” sobre el mismo centro del pecho y la otra mano apoyada sobre esa mano entrelazando los dedos de ambas y evitando que estos se apoyen en el pecho. Tenemos que conseguir que la fuerza que hagamos con las dos manos se aplique sólo con el talón de la primera mano en el centro del pecho. Estiramos los codos y, con nuestros hombros paralelos al pecho de la persona, dejamos caer nuestro peso sobre él de manera que hundamos el pecho unos 4-5 centímetros. Esto debemos realizarlos de forma repetida, a una velocidad aproximada de 100 por minuto. Así, hasta 30 compresiones.
- Ventilación boca a boca: Una vez terminadas las 30 compresiones cardiacas, volvemos a la maniobra frente-mentón (con la cabeza de la persona hacia atrás) y, en esta posición, con los dedos pulgar e índice de la mano que está sobre la frente le cerramos la nariz. A continuación, abrimos nuestra boca y con ella, tras coger aire profundamente, bordeamos completamente la boca de la persona y expulsamos el aire de modo que veamos que se le eleva el pecho. Dejamos que el aire salga sólo después de la persona y volemos a repetir una segunda ventilación. Tenemos hasta 5 intentos para realizar 2 ventilaciones eficaces.
- Y ya, sólo debemos seguir alternando 30 compresiones – 2 ventilaciones, 30 compresiones – 2 ventilaciones, 30 compresiones – 2 ventilaciones… hasta que:
oLa persona se recupere.
oLleguen los sistemas de emergencia que avisamos.
oEstemos absolutamente agotados y no podamos seguir.
Esta secuencia de actuaciones queda resumida en el siguiente esquema o algoritmo:
SVB EN EL NIÑO DE 1 a 8 AÑOS
Actuamos igual que en el Adulto con tres excepciones:
-Comenzaremos por 5 ventilaciones y después seguiremos con la secuencia 30:2 explicada.
-Las compresiones cardiacas se hacen con una sola mano en lugar de con las dos.
-No avisaremos a los sistemas de emergencia al comprobar de está en PCR sino tras hacer 1 minuto de 30:2.
SVB EN EL NIÑO DE MENOS DE 1 AÑO
El pequeño tamaño del niño va a hacer que haya que modificar algunos aspectos de la secuencia empleada en los adultos:
GRITAR y SACUDIR: En lugar de golpearle en el pecho le pellizcaremos en la misma zona o le daremos una palmadas en la planta del pie. “¡CHICO! ¡CHICO! ¿QUÉ TE PASA?”.
ABRIR LA VÍA AÉREA: La maniobra frente mentón se realiza igual pero no hay que llegar a flexionar el cuello hacia atrás. Basta con poner la cabeza en posición neutra, “como mirando al techo”. Los niños menores de un año, de forma espontánea, tienen una posición del cuello flexionado hacia delante. Con evitar esa flexión es suficiente.
VENTILACIONES: No se realizan boca a boca, sino boca-bocanariz, de modo que con nuestra boca, cubramos la boca y la nariz del niño. Igual que en el niño de 1 a 8 años, comenzaremos por 5 ventilaciones y después seguiremos con la secuencia 30:2 explicada.
MASAJE CARDIACO: El masaje cardiaco se realiza con sólo dos dedos en el centro del pecho. Habitualmente se recomienda utilizar los dedos 3º y 4º con la fuerza suficiente para hundir el pecho 1-2 cm.
AVISAR SISTEMA EMERGENCIAS: Al igual que en el niño de 1 a 8 años, no avisaremos a los sistemas de emergencia al comprobar de está en PCR sino tras hacer 1 minuto de 30:2.
¿Quién se preocupa por enseñar SVB?
Hay varias entidades que en todo el mundo están dedicadas a esta función. Todas ellas con un mismo objetivo: QUE TODA LA POBLACIÓN SEPA HACER SVB. En Europa, el referente en SVB es el Consejo Europeo de resucitación cardiopulmonar (European Resouscitation Council o ERC, www.erc.edu) que es el que emite, cada cierto número de años, una revisión de lo que se debe hacer en SVB. La última vez, en Diciembre de 2005.
En España, hay dos entidades que siguen estas recomendaciones y persiguen su transmisión a toda la población. De un lado el Plan Nacional de RCP (avalado por la sociedad de medicina intensiva) y de otro el programa ESVAP (Enseñanza de Soporte Vital en Atención primaria) de la Sociedad española de Medicina de Familia. Ambas entidades colaboran en hacer llegar a toda la población el conocimiento de las técnicas de SVB. Esto lo hace mediante monitores e instructores de estas técnicas que dan cursos en ayuntamientos, centros educativos, centros cívicos… y allí donde hay interés por el aprendizaje de estas técnicas.
Si quiero aprender SVB, ¿cómo puedo hacerlo?.
Contactando con algunas de las entidades referidas o, poniéndose en contacto conmigo a través de este Blog (soy Monitor de SVB e Instructor de SVA).
Lo ideal es reunir un grupo suficiente de alumnos interesados (entre 15 y 21) y buscar una entidad colaboradora que pueda asumir los gastos derivados del alquiler de los maniquíes, la expedición de los diplomas acreditativos… También en ese aspecto, pueden orientarte en estas entidades o yo mismo.
Y, si estoy muy interesado en el tema ¿puedo colaborar de alguna forma con laformación en SVB?
SÍ.
De hecho, estamos desarrollando programas en los centros educativos donde, en primer lugar, enseñamos SVB a todo el profesorado el centro a fin de que puedan atender a los alumnos en caso de necesidad. En segundo lugar, a algunos de los profesores, los más interesados y con buenas capacidades, los formamos como Monitores de SVB para que ellos mismos, y siempre avalados por el PNRCP / ESVAP, enseñen a todos los alumnos del centro SVB. Así, todos los alumnos que pasan por estos centros, además de aprender matemáticas, geografía, historia o inglés, aprenden SVB, algo que puede ayudar a salvar la vida de los que le rodean.
El SVB ¿sólo incluye el masaje y la ventilación?
NO.
También incluye lo que llamamos otras técnicas de SVB y que son:
-Desobstrucción de vía aérea: Cómo actuar en caso de atragantamiento.
-Posición lateral de seguridad: Cómo colocar a la persona inconsciente que respira por sí sola para evitar que se “trague la lengua” o que en caso de vómito se ahogue con él.
-Control de hemorragias: Cómo actuar en caso de hemorragias.
Todas estas técnicas forman parte de los cursos oficiales impartidos por las entidades antes comentadas.
Y ¿algo más que añadir?
SÍII!!
Todos necesitamos que sepas hacer SVB porque quizá tú seas quien pueda salvar la vida de alguien que cerca tuya, sufra una parada cardio-respiratoria. Aprende SVB. Hazlo por ti. Hazlo por tus familiares. Hazlo por tus vecinos. Hazlo por todos.
Para cualquier información sobre este tema, podéis contactar conmigo.
Y, con la salvedad de que Mr Bean no se sabe las nuevas recomendaciones de RCP (no respeta la secuencia 30:2…), qué mejor forma de acercarse a estas técnicas que con el Humor de este cómico inglés.