Hoy pasa la consulta la residente

La relación médico-paciente se construye, sobretodo, sobre la confianza. Por eso la aparición en esa relación de dos de una tercera persona puede ser vivida inicialmente como algo incómodo. Algo así puede ocurrir con la llegada de una médico residente a la consulta.

Muchos de los médicos de familia combinamos nuestra labor asistencial con la docencia y dentro de ella, con la tutorización de residentes. Los residentes, son médicos (no estudiantes de medicina) que están formándose como especialistas en medicina familiar y comunitaria. Y el hecho de que tu médico sea docente, no hace más que ofrecerte mayores garantías.

Ya pero, que aprendan conmigo no me deja muy tranquilo…

La única forma de aprender a ser médico de familia es “haciendo”. Pero esa labor está muy vigilada. La médico residente irá poco a poco tomando el mando de la consulta de manera progresiva. Al principio, la verás sentado al lado de tu médico observando como actúa y poco a poco irá adoptando cada vez mayor responsabilidad hasta ser capaz, al cabo de 4 años de formación, de hacerse cargo de la consulta.

En la práctica, por tanto, durante ese período, tu médico y su residente formarán un tándem y ambos en conjunto, se encargarán de tu asistencia.

Y eso, ¿cómo me afecta?

Sin duda positivamente. La relación tutor-residente es beneficiosa para las tres partes, el tutor, el residente y, sobretodo, el paciente.

No termino de verlo claro…

Claro que sí, porque el beneficio que obtienen tutor y residente repercute directamente en el beneficio del paciente.

– La residente obtiene una formación especializada y adquiere unas habilidades que de otra forma no podría obtener. Su dedicación a sus pacientes en esos primeros momentos será muy alta.

– Tu médico, el tener una residente a su cargo, genera una obligación de mantener al día sus conocimientos y habilidades, le aporta una mayor visión crítica de sus actuaciones y supone una cierta obligación a “hacer mejor las cosas” por el hecho de ser observado y tener que servir de ejemplo.

Ya, pero ¿y a mí en qué me beneficia? Si yo lo que quiero es que cuando vengo me vea mi médico de toda la vida.

Evidentemente, como cuando un paciente cambia de médico, al principio deberá haber una cierta adaptación pero con la tranquilidad de que todo lo que consultes con cualquiera de los dos lo pondrán en común y lo revisarán dedicando probablemente más tiempo y reflexión de lo que se dedicaría en condiciones normales. Por otra parte, todo lo que beneficia a tu médico (estar al día, ser más crítico, hacer mejor las cosas) te beneficia ti; tendrás otra persona que te conoce con quien contactar en caso de necesidad y que te ofrezca ese seguimiento personal, esa atención continuada en el tiempo (por ejemplo durante los días que tu médico está de descanso tras una guardia o no acude al trabajo por estar realizando algún curso); y en la actual situación de masificación y consultas de escasos 5-6 minutos, el que entre dos personas puedan hacerse cargo de la misma consulta aporta bastante oxígeno y opciones de visitas programadas de más duración y otras actividades que sería difícil si no.

Así mirado… pero es que me gusta que me vea  mi médico.

Siempre te verá tu médico porque tendrás dos médicos. Los dos, serán “tu médico”. De todas formas, te entiendo, y esa “pequeña incomodidad” es sólo inicial y te aportará muchos más beneficios. Además, no es raro que al final de este proceso, sea a tu médico a quien le preguntes “Ah, pero ¿hoy esta usted? Yo venía a verla a ella…”

Una aclaración: Hablo en todo momento de una residente y no de un residente porque mi actual residente es Laura. De cualquier forma, la amplia mayoría de los nuevos médicos son mujeres. El futuro inmediato de la medicina es de las mujeres. Quizá afortunadamente.

2 Responses to “Hoy pasa la consulta la residente”


  1. 1 Belén 29 octubre, 2012 a las 1:53 pm

    Interesante lo que comentas al final en cursiva… Me resulta curioso que nos veamos obligados a explicarnos cuando se habla en femenino, para que no se sientan excluidos los hombres, porque resulta que las mujeres sí que nos tenemos que sentir incluidas en el masculino cuando se dice “médico”… Existe en el diccionario la palabra “médica” y por lo tanto decir “la médico” debería ser una falta de ortografía por discordancia semántica. Y no lo es. ¿Por qué? Curioso ¿no?

    Es una simple reflexión y se que no tiene que ver con el contenido del post pero en mi opinión las formas importan, y como apuntas, la representación mayoritaria en el colectivo médico somos mujeres. Ojalá llegue el día en que decir “la médica” sea lo normal y se nos visibilice como es lo lógico.

    Para no terminar sin comentar sobre el contenido, me alegra que hayas decidido abordar el asunto, porque es cierto que a los pacientes, sobre todo en primaria, les incomodan a veces l@s resis y no entienden el porqué.

    Un saludo

  2. 2 ana belen 30 octubre, 2012 a las 7:06 am

    Aporto al comentario que concretamente Laura es muy buena persona y medica de familia…porque no se puede ser de otra manera si aprende de personas y profesionales como tu. Un abrazo para los dos.


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