¿Por qué le llaman ansiedad cuando quieren decir vida?

En estos tiempos que corren, y llevan corriendo ya tiempo, son muy frecuentes las consultas del tipo “no puedo dormir”, “estoy fatal de la ansiedad”, “tengo mucha angustia”, “a ver si me manda algo para los nervios”…

Evidentemente, en algunas ocasiones, podemos hablar un cuadro de ansiedad pero ¿en cuantas de ellas estamos hablando simplemente de un proceso de adaptación o de reacción a unas circunstancias vitales nuevas o complicadas?

En esta y siguientes entradas, trataré de analizar cómo podemos afrontar estas circunstancias tan frecuentes medicalizando lo menos posible, evitando la “medicalización de la vida” porque, Pastillas las justas

Insomnia by Alyssa L. Miller

Vengo a que me mande algo para dormir, que últimamente no pego ojo.

¿Y qué es lo que le quita el sueño?

Uy… no sé, imagino que los problemas, que llevo un año que no veas entre lo de estar sin trabajo, los niños, la enfermedad de mi padre…

Parece lógico que con tantas preocupaciones pueda ser difícil conciliar bien el sueño, ¿no? Eso es como ocurría el día antes de un examen…

La verdad es que sí. La cabeza, que no para…

¿Sí?. ¿Le ocurre que, por las noches, al meterse en la cama empieza a darle vueltas a la cabeza y a pasar todos los problemas uno tras otro?

¡Así me paso toda la noche!

Suele ocurrir, ¿sabe lo que pasa?. Que a veces durante el día queremos evitar pensar en esas cosas que nos preocupan, que nos angustian, tratamos de “no pensar”… y en cuanto acaban las distracciones ¡zas! el cerebro empieza a recuperar el tiempo perdido.

Ya…

¿Cuando fue la última vez que se paró un rato durante el día, sentado en una mesa, con papel y lápiz, a pensar sobre esos problemas que le preocupan, a analizarlos y a ver posibles soluciones o tomar decisiones concretas?

¿Sentarme a pensar? No.

Suele ser útil. Siéntese un rato, parece razonable que de las 24 horas que tiene el día dediquemos al menos 20 o 30 minutos (¡qué menos!) a pensar sin distracciones en esos aspectos que más nos preocupan de nuestra vida. ¡Y así poder tomar decisiones!. Si no lo hacemos, por la noche, cuando estemos bajos de guardia, el cerebro lo hará por nosotros…

Eso sí

Con un problema, ¿se ha dado cuenta de que le pensamiento ese de la noche que no le deja dormir, además es como un círculo vicioso, se repite una y otra vez y no lleva a nada?

Sí, es angustioso, por eso no puedo pegar ojo.

Pues le invito a que lo haga, busque ese rato, escriba en un papel cada una de sus preocupaciones y analícelas: posibles soluciones, pros y contras, qué opciones reales tengo… qué voy a empezar a hacer mañana mismo para empezar a sentirme mejor.

Vale, lo haré.

Creo que puede ayudarle.

Y, por si una noche no hay manera, ¿puede mandarme alguna medicación?

Le invitaría a seguir los consejos para dormir bien, quizá darse esa noche una ducha caliente, tomar una infusión… y, en último caso, tomar una medicación sabiendo que no debe ser algo habitual, porque son medicaciones que generan dependencia y, a la larga pueden traer problemas.

Gracias, doctor… 

Hablamos en 2 ó 3 semanas y me cuenta cómo va.

 

“No pienses en cómo arreglar tu insomnio, piensa qué es lo que te quita el sueño”

8 Responses to “¿Por qué le llaman ansiedad cuando quieren decir vida?”


  1. 1 perlita1 29 octubre, 2014 a las 5:17 pm

    Pues mucha razón. Cuando una analiza con calma los problemas, pone en una balanza varias posibles soluciones….y elige la menos dañina…De ese modo, ¡un problema menos!

  2. 2 Iñaki López 2 noviembre, 2014 a las 1:42 pm

    Sin duda un ejemplo de trato humano y cercano por parte de un médico de cabecera, cosa aún desgraciadamente poco habitual, al menos en mi experiencia como paciente. También gran ejemplo de fomento del empoderamiento del paciente y autogestión de la propia salud. Y literariamente muy realista, y conseguido. El relato resuena enormemente con experiencias similares vistas en mi consulta de psicología. Padre, desempleado, cuidador… Aunque al psicólogo no acuden al año, cuando todo tendría más fácil solución, sino probablemente dos o tres años después…

    No obstante, ya como psicólogo, echo mucho de menos el consejo o la formulación al menos, de la posibilidad de acudir a terapia, si una vez se apuntan esos pensamientos o ideas, y se conecta con todos esos procesos y adaptaciones en las que está inmerso, la ansiedad lo único que hace es aumentar, o si el problema del insomnio persiste, aunque sea intermitentemente… en lugar de la pastilla, que sigue estando sugerida en el relato. Vale que puede haber psicólogos dañinos, no lo dudamos, lo mismo que médicos, por supuesto, pero (creo) siempre pueden ser menos dañinos que una pastilla…

    En resumen: #pastillaslasjustas también es compatible con #mejorunaterapiaqueunapastilla ¿o no?

    • 3 mediblogdefamilia 2 noviembre, 2014 a las 4:15 pm

      Gracias Iñaki, por visitar, por leer, participar y compartir. Me alegro de que valores positivamente la atención que se entrevee en mi entrada, que la veas cercana y humana… ¡Qué menos se puede pedir de tu médico de familia!

      Por supuesto que, una terapia, una valoración por psicologo puede ser útil en muchos casos y, a menudo, más útil que esa “dichosa pastilla”. Pero en ese ejemplo de una “primera consulta” quizá sea un poco pronto. Si algo quiero transmitir en esa entrada es “no patologizar” (vaya palabro me acabo de inventar) situaciones cotidianas, empoderar al paciente y, si no es suficiente, valorar otras opciones (terapia, medicación…)

      Un abrazo

      • 4 Iñaki López 4 noviembre, 2014 a las 2:52 pm

        Muchas gracias por tu respuesta. Me faltaba el matiz. No había notado que fuera una primera consulta, y coincido en que es mejor tal vez hacer esa sugerencia del psicólogo una vez exista algo más de confianza, ya que es algo que sigue generando recelo, sobre todo en ciertas generaciones (las nuevas no tanto según mi experiencia).

        Desgraciadamente hay muchos psicólogos que se han ganado la mala fama pulso, y han reforzado la idea en el imaginario de las personas, de que ir al psicólogo es sinónimo de estar mal, de ser un enfermo, en fin, como dices, de “patologizar” (que es un palabro que si no existe ya debería estar inventado hace tiempo). La psicología se ha unido ya hace mucho a la moda médica de las etiquetas e incluso ha usado las de la medicina (DSM) en lugar de crear unas propias, menos patologizantes tal vez. Enfermos y patologías hay menos de lo que se cree. Lo que más hay son situaciones vitales que generan sufrimiento, desequilibrios y re-adaptaciones que forman parte de la propia vida, pero para las que poco nos preparan en nuestra educación… Nos preparan poco para la vida, y menos para la vida que viene, que va a ser todo menos parecida a la de la publicidad o la del instituto coca-cola de la felicidad…

        Afortunadamente cada vez existimos más psicólogos cercanos, humanos, no patologizantes, y como dices también (similar al cambio que se está dando en medicina) con un enfoque de empoderamiento, y de desarrollo personal, de acompañamiento en crisis y (auto)gestión de emociones… Con lo fácil que es aprender a relajarse y entrenar la atención!! Si se quiere, se pone algo de dedicación y te dan la opción por encima de la dichosa pastillita (que esfuerzo supone poco).

        Coaching, facilitadores, crecimiento personal… No son términos que me apasionen (facilitadores tal vez más) pero hay que reconocer que son palabras que muchas personas prefieren a la de psicólogo o terapia porque siguen teniendo connotaciones negativas (“el loquero” p.e.). Esperemos que como la imagen del “matasanos” vayan reemplazándose en el imaginario de las personas por la de compañeros o ayudantes (temporales) en situaciones difíciles.

        He puesto (espero que no te importe) tu inspirador relato en nuestro blog, como ejemplo de lo que estamos hablando.

        Otro abrazo.

      • 5 mediblogdefamilia 4 noviembre, 2014 a las 2:58 pm

        Claro que no! Dime cual es el blog y así lo visito.
        Un abrazo

  3. 6 Iris 7 diciembre, 2014 a las 1:57 am

    Genial entrada, genial reflexión: “que minimo que dedicar 30 minutos a pensar de 24 horas que tiene el día!” ;-) -la apunto para mi consulta-
    Ah! y felicidades por tu palabro nuevo: patologizar!!!! :oD

    PD. Está más que claro que Watson no nos puede dar miedo…..

  4. 7 Elena García 3 enero, 2015 a las 1:58 pm

    Estoy de acuerdo en que muchas veces nos centramos más en solucionar el problema que en atender en saber o remediar el origen de nuestro malestar. Es muy importante dedicarnos tiempo, cosa que muchas veces no hacemos. Un saludo, Elena.

    • 8 mediblogdefamilia 3 enero, 2015 a las 8:15 pm

      Efectivamente Elena. Es vital que nos dediquemos tiempo y que lo dediquemos a “escucharnos”.
      Gracias por pasar, leer y participar


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