Tras el telón

Os presento a continuación, mi artículo redactado para la sección “Experiencias en positivo” de la revista “Noticias semFYC“. En él, me solicitaban, que hiciera un recorrido por lo que ha supuesto para mí la unión de Medicina y Teatro, Teatro y Medicina.
Espero que os guste
Tras el telón, por Fernando Fabiani

Subes al escenario, las tablas crujen bajo tus pies, el olor a madera y telón guardado, los murmullos tras el telón… y una sensación de soledad vigilada. Tras muchos ensayos, mucho tiempo de preparación, llega ese momento mágico en el que se va a abrir el telón, las inconfundibles mariposas te acarician el estómago como en una primera cita. Se hace el silencio. Se apagan las luces. Se abre el telón.

En el mundo del teatro decimos que, por mucha experiencia que tengas, por muchos años que lleves pisando los escenarios (yo llevo 25), el día que no sientas esas mariposas, esos nervios previos, esa agradable inquietud anticipatoria que te recuerda que te gusta lo que haces y que ¡estás vivo!… ese día, es mejor que dejes de subirte al
escenario.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestro trabajo diario en la consulta?

Si hay algo que aprendes necesariamente en el trabajo delante y detrás del telón es la importancia del grupo sobre la del individuo, es a trabajar en Equipo, con mayúsculas. Sí, es cierto que la cara visible es la del actor principal, pero qué importantes son esos secundarios, qué labor tan en la sombra la del director, qué imprescindibles los encargados de los más mínimos detalles, que el vestuario esté a punto, que no falte nada de atrezzo o mobiliario, que suene en su momento esa música que debe subrayar ese monólogo intimista, que haya una iluminación que no sólo permita que se vea sino que pinte la escena como si de un cuadro se tratara… trabajo en equipo para que la obra pueda salir adelante. “No estés parado si hay un compañero que está trabajando”.

¿Y no debe ocurrir lo mismo en nuestro equipo de trabajo?

En ocasiones, tras la representación vuelves a casa con un amargor en la boca. Las cosas no han salido como deseabas. Esa noche te cuesta trabajo conciliar el sueño y no paras de dar vueltas a lo que ocurrió en el escenario. En algunos casos incluso te inquieta volver a subirte al escenario por temor a que vuelvas a hacerlo mal. Hay quien nunca vuelve a hacerlo. Pero aprendes a aceptar tus errores, a asumir que es inevitable que ocurran, que ocurrirán y que lo importante es aceptarlos y aprender de cada uno de ellos.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con los errores en nuestra actividad diaria?

En el teatro, como medio de comunicación, para conseguir que el público entienda, sienta, viva lo que ocurre en el escenario tienes que asegurarte de que utilizas todos los recursos comunicativos que tienes a tu disposición.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestra comunicación con los pacientes?

Cuando te enfrentas a un nuevo personaje, para prepararlo, para sentirlo, para ser capaz de meterte en  su piel, debes conocerlo: qué motivaciones tiene, qué miedos, qué expectativas y qué esperanzas. Debes empatizar con él, entender qué piensa y qué siente pero sin juzgarlo. Sin etiquetarlo. “No puedes hacer de malo, pensando que es el malo…”

¿Y no debe ocurrir lo mismo cuando nos acercamos a las vidas de nuestros pacientes?

Cuando los pacientes me descubren encima del escenario, se sorprenden gratamente. A nuestros pacientes les gusta que, además de sus médicos, seamos personas, cultivemos el arte y, por qué no, compartamos con ellos esos trocitos de vida

¿Cuándo fue la última vez que recomendaste ver una obra de teatro, leer un libro o escuchar una
canción?

Cuando los espectadores descubren que paso consulta me miran más extrañados. “¿Médico y actor? No puedo imaginarte en la consulta…”

Y es que, en general, a las personas les parece chocanteque se compatibilicenactividades como la medicina y el teatro, ciencias y letras (yo creo que la medicina tiene mucho de letras y el teatro mucho de ciencia). Para mí es esencial. En lo personal, en lo humano y el tiempo me viene demostrando que en el trabajo diario. ¿En qué sentido? Os enumero varios ejemplos…

–         Las herramientas comunicativas deberían ser fundamentales para cualquier médico pero para un médico de familia, más. ¿Cuánto vamos a tardar en implantar la comunicación en las facultades de medicina?

–         Fruto de esta conexión entre medicina y teatro han nacido mis sesiones formativas en “Cómo hacer presentaciones/sesiones clínicas creativas” inicialmente para residentes, después también para adjuntos, para otros profesionales sanitarios… y finalmente para no sanitarios. Me ha permitido encontrar la horma de mi zapato en el triángulo docencia-medicina-teatro. Gracias a eso he tenido la fortuna de ir de ponente a los dos congresos nacionales de nuestra sociedad en el último año  (XXXIV Congreso semFYC y 25º Congreso Nacional de Entrevista Clínica) y este mes de febrero a las jornadas nacionales de residentes y tutores entre otras muchas gratas experiencias.

–         En no pocas ocasiones he “prescrito” alguna obra de teatro a pacientes, como por ejemplo “Mejor… es posible” de Síndrome Clown y dirigida por mí (sí, reconozco el conflicto de intereses :)

–         Hace un año, desde la sanidad pública SÍ (os lo digo ahora que no nos oye nadie), y como actividad comunitaria, impartí un taller de teatro a mayores frágiles. Toda una experiencia. Sin duda hay mucho camino por recorrer fuera de nuestras consultas…

–         …

¿Médico y haces teatro? Sí, claro, no lo concibo de otra forma. ¿Y tú? ¿Qué haces además de pasar consulta?

“Dicen que la locura es mala: La locura del teatro no enferma, sana”.

3 Responses to “Tras el telón”


  1. 1 perlita1 8 febrero, 2015 a las 7:52 pm

    Me gustó mucho este post. Me hizo recordar los tiempos en que era estudiante, porque participé en un teatro experimental como actriz , pero también como apuntadora y como encargada de vestuario, por lo que estoy muy de acuerdo en eso de “valorar al equipo”.

  2. 2 M Jesus 9 febrero, 2015 a las 12:32 pm

    Doy fe, ya que soy paciente de esta gran persona, actor ( no lo sabía ) y médico.
    Cuando tengo que acudir a él, por alguna causa, me siento escuchada.
    Y eso hoy, no tiene precio.
    Honestidad, es como lo definiría. Lo lleva impreso en la cara, pero con su atención y preocupación, lo ratifica.
    Gracias por ser como eres.
    No es grato tener que ir a la consulta, pero cuando toca, salgo reconfortada, y confiada en que hace por mí lo mejor .

  3. 3 Alberto 9 febrero, 2015 a las 1:07 pm

    Genial, Fernando. Ojala esta actitud se extendiera a todos los profesionales (no solo a los medicos).


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