Posts Tagged 'salud comunitaria'

Vengo sin Cita, el libro

La medicina de familia tiene un apellido, “comunitaria” (nuestra especialidad es Medicina familiar y comunitaria) que refleja entre otras cosas su papel esencial como educadores sanitarios.

¿Sería posible utilizar el HUMOR para ello?

En esta búsqueda de nuevas formas de comunicación e información sanitaria tengo la alegría de compartir con vosotros una iniciativa que vivo con ilusión.

La editorial Aguilar y Penguin Random House me han dado la oportunidad de compartir con vosotros…

“VENGO SIN CITA”

Un libro donde repaso la formación de los médicos, nuestro paso por la facultad, el MIR, nuestras primeras guardias, cómo es ser médico en casa o con los amigos… Con nuestros miedos, vivencias, inseguridades y anécdotas. También una revisión a cómo es una centro de salud qué se vive en las salas de espera, cómo son las salidas en la ambulancia, qué ocurre cuando el ambiente se caldea… Y, cómo no, repasar algunos de los motivos de consulta más frecuentes y más importantes, cómo los expresan y los viven los pacientes cuando acuden a nuestras consultas y aprovechar para dar unas breves trazas y consejos de salud.

Pero no lo haré yo sólo.

Me acompañan Laura Santolaya (@p8ladas) con sus geniales ilustraciones, @dijoelpaciente con esas frases tan expresivas y mi amigo Manu Sánchez (@_ManuSanchez_) con un divertido prólogo.

¿Te apetece acercarte a conocer la medicina de familia con una sonrisa?

 

YA A LA VENTA
Pídelo en tu librería habitual
Cómpralo on-line
Amazon – FNAC – El Corte Inglés – La Casa del Libro
También en e-book

 

Tras el telón

Os presento a continuación, mi artículo redactado para la sección “Experiencias en positivo” de la revista “Noticias semFYC“. En él, me solicitaban, que hiciera un recorrido por lo que ha supuesto para mí la unión de Medicina y Teatro, Teatro y Medicina.
Espero que os guste
Tras el telón, por Fernando Fabiani

Subes al escenario, las tablas crujen bajo tus pies, el olor a madera y telón guardado, los murmullos tras el telón… y una sensación de soledad vigilada. Tras muchos ensayos, mucho tiempo de preparación, llega ese momento mágico en el que se va a abrir el telón, las inconfundibles mariposas te acarician el estómago como en una primera cita. Se hace el silencio. Se apagan las luces. Se abre el telón.

En el mundo del teatro decimos que, por mucha experiencia que tengas, por muchos años que lleves pisando los escenarios (yo llevo 25), el día que no sientas esas mariposas, esos nervios previos, esa agradable inquietud anticipatoria que te recuerda que te gusta lo que haces y que ¡estás vivo!… ese día, es mejor que dejes de subirte al
escenario.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestro trabajo diario en la consulta?

Si hay algo que aprendes necesariamente en el trabajo delante y detrás del telón es la importancia del grupo sobre la del individuo, es a trabajar en Equipo, con mayúsculas. Sí, es cierto que la cara visible es la del actor principal, pero qué importantes son esos secundarios, qué labor tan en la sombra la del director, qué imprescindibles los encargados de los más mínimos detalles, que el vestuario esté a punto, que no falte nada de atrezzo o mobiliario, que suene en su momento esa música que debe subrayar ese monólogo intimista, que haya una iluminación que no sólo permita que se vea sino que pinte la escena como si de un cuadro se tratara… trabajo en equipo para que la obra pueda salir adelante. “No estés parado si hay un compañero que está trabajando”.

¿Y no debe ocurrir lo mismo en nuestro equipo de trabajo?

En ocasiones, tras la representación vuelves a casa con un amargor en la boca. Las cosas no han salido como deseabas. Esa noche te cuesta trabajo conciliar el sueño y no paras de dar vueltas a lo que ocurrió en el escenario. En algunos casos incluso te inquieta volver a subirte al escenario por temor a que vuelvas a hacerlo mal. Hay quien nunca vuelve a hacerlo. Pero aprendes a aceptar tus errores, a asumir que es inevitable que ocurran, que ocurrirán y que lo importante es aceptarlos y aprender de cada uno de ellos.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con los errores en nuestra actividad diaria?

En el teatro, como medio de comunicación, para conseguir que el público entienda, sienta, viva lo que ocurre en el escenario tienes que asegurarte de que utilizas todos los recursos comunicativos que tienes a tu disposición.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestra comunicación con los pacientes?

Cuando te enfrentas a un nuevo personaje, para prepararlo, para sentirlo, para ser capaz de meterte en  su piel, debes conocerlo: qué motivaciones tiene, qué miedos, qué expectativas y qué esperanzas. Debes empatizar con él, entender qué piensa y qué siente pero sin juzgarlo. Sin etiquetarlo. “No puedes hacer de malo, pensando que es el malo…”

¿Y no debe ocurrir lo mismo cuando nos acercamos a las vidas de nuestros pacientes?

Cuando los pacientes me descubren encima del escenario, se sorprenden gratamente. A nuestros pacientes les gusta que, además de sus médicos, seamos personas, cultivemos el arte y, por qué no, compartamos con ellos esos trocitos de vida

¿Cuándo fue la última vez que recomendaste ver una obra de teatro, leer un libro o escuchar una
canción?

Cuando los espectadores descubren que paso consulta me miran más extrañados. “¿Médico y actor? No puedo imaginarte en la consulta…”

Y es que, en general, a las personas les parece chocanteque se compatibilicenactividades como la medicina y el teatro, ciencias y letras (yo creo que la medicina tiene mucho de letras y el teatro mucho de ciencia). Para mí es esencial. En lo personal, en lo humano y el tiempo me viene demostrando que en el trabajo diario. ¿En qué sentido? Os enumero varios ejemplos…

–         Las herramientas comunicativas deberían ser fundamentales para cualquier médico pero para un médico de familia, más. ¿Cuánto vamos a tardar en implantar la comunicación en las facultades de medicina?

–         Fruto de esta conexión entre medicina y teatro han nacido mis sesiones formativas en “Cómo hacer presentaciones/sesiones clínicas creativas” inicialmente para residentes, después también para adjuntos, para otros profesionales sanitarios… y finalmente para no sanitarios. Me ha permitido encontrar la horma de mi zapato en el triángulo docencia-medicina-teatro. Gracias a eso he tenido la fortuna de ir de ponente a los dos congresos nacionales de nuestra sociedad en el último año  (XXXIV Congreso semFYC y 25º Congreso Nacional de Entrevista Clínica) y este mes de febrero a las jornadas nacionales de residentes y tutores entre otras muchas gratas experiencias.

–         En no pocas ocasiones he “prescrito” alguna obra de teatro a pacientes, como por ejemplo “Mejor… es posible” de Síndrome Clown y dirigida por mí (sí, reconozco el conflicto de intereses :)

–         Hace un año, desde la sanidad pública SÍ (os lo digo ahora que no nos oye nadie), y como actividad comunitaria, impartí un taller de teatro a mayores frágiles. Toda una experiencia. Sin duda hay mucho camino por recorrer fuera de nuestras consultas…

–         …

¿Médico y haces teatro? Sí, claro, no lo concibo de otra forma. ¿Y tú? ¿Qué haces además de pasar consulta?

“Dicen que la locura es mala: La locura del teatro no enferma, sana”.


Mira el pajarito

@FernandoFabiani

Si te gusta Facebook

Blog Stats

  • 666,309 hits

@FernandoFabiani

#EligeMFyC

#EligeMFyC

MI VIDA SIN TI