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El “pinchazo” y “la caja de inyecciones”

Realmente, este tema de las inyecciones, casi podría formar parte del Vol. 3 de Ocurrencias médicas (tras el volumen 1 y el volumen 2) porque sin duda, es el personal sanitario, y particularmente los médicos, los que hemos favorecido tanto ésta como otras creencias.

“Venía para que me pongan un pinchazo”  

“Este dolor no se me quita, a ver si me manda usted una caja de inyecciones.”

Peticiones como éstas son frecuentes en la consulta de atención primaria y más aún en la consulta de urgencias. De nuevo, a veces es más rápido conceder la petición que entrar a explicar al paciente los riesgos/beneficios de ese tratamiento y las posibles alternativas.

“Si no es con un pinchazo no se me quita”

Veamos lo que aporta puede aportar el inyectable frente a la vía oral:

Evita el riesgo de vómitar la medicación en caso de dolor que asocia náuseas o vómitos.

Mayor rapidez de acción (puede acortar a la mitad aproximadamente el inicio del efecto analgésico según la medicación).

Mayor dosis. Los inyectables, habitualmente, tienen más dosis de medicación que mismo medicamento preparado para vía oral.

“Pues por eso. Mejor los pinchazos, ¿no?”

Riesgo de vómito: Si no tiene náuseas o vómitos este aspecto sería despreciable y, en caso de tenerlos, también existe la vía rectal que a menudo olvidamos (o el paciente rechaza) pese a ser eficaz y rápida.

Mayor rapidez de acción: Esta ventaja es innegable pero sólo tendría sentido en un dolor muy intenso y agudo (“no puede esperar”) pues en caso de tratarse de un dolor que lleva varios días y ya estamos tomando medicación esta rapidez carece ya de utilidad.

Mayor dosis: En caso de ser necesario puede también aumentarse la dosis vía oral (por ej, el archiconocido Nolotil -Metamizol- está en cápsulas de 575 mg y las ampollas inyectables tienen 2000 mg). NO quita más el dolor por ser pinchado sino por llevar más dosis.

“Entonces el pinchazo ¿no es mejor?”

Es más rápido (si hace falta) y si hace más efecto es porque a menudo es una dosis más alta (que también podría usarse vía oral).

“Pero bueno, malo no es ¿no?”

La administración de los “pinchazos” suele ser intramuscular y esa técnica aunque no suele dar problemas entraña
mayores riesgos frente a la medicación oral: Hematomas por lesión de vasos, abscesos por infección, lesión del nervio ciático y administración de la medicación en el torrente circulatorio.

De modo que, efectivamente, el “pinchazo” en un dolor intenso de aparición súbita y/o con vómitos (por ej: Cólico nefrítico) tiene su utilidad siempre que la vía oral sea insuficiente.

“¿Y las cajas de inyecciones para el lumbago?”

Eso mejor ni se lo plantee. Habitualmente son corticoides y los estudios que se han hecho no han mostrado ningún tipo de beneficio con su uso. Si no son corticoides sino analgésicos o antiinflamatorios… use la vía oral y si no es suficiente, consulte con su médico para subir la dosis. Por cierto… no se meta en la cama sino que muévase, mejorará mucho antes. Pero eso, da por sí para otro post…

“¿Y si me bebo una ampolla?”

Las ampollas están preparadas para su aministración inyectada por lo que tomarlas oralmente, en general debe evitarse (¿chuparía usted un supositorio?). De todas formas, en algunos casos como el Metamizol (Nolotil) se ha aceptado como algo posible para el dolor intenso, como el oncológico (creo que de cualquier forma, ante el dolor oncológico hay otras opciones y no esa ampolla tan amarga). Lógicamente no es algo que deba hacerse y menos aún de modo habitual.

ANECDOTARIO: “Vía de administración”

La falta de claridad por parte de los médicos unas veces (la mayoría) y otras la valentía o demasiada “alegría” de los pacientes a la hora de tomar decisiones… hacen que los errores en la vía de aministración de los fármacos sean frecuentes. Es un aunténtico problema sanitario que hay que tratar de resolver y que es causa importante de mortalidad y morbilidad. Echo una mirada hacia dos casos que cursaron sin consecuencia para los pacientes pero que nos hicieron sonreir tanto a mí como a los pacientes en cuestión.

EL ÓVULO
Una paciente vino con una micosis (infección por hongos) vaginal y el médico que la atendió le recomendó el uso de una crema y la aplicación de un óvulo vaginal (un comprimido grande que debe introducirse en la vagina y dejarlo disolverse y actuar en su interior) dos días seguidos. Así mismo le indicó la conveniencia de que su pareja hiciera también tratamiento para evitar que tuvieran un contagio de uno a otro de forma repetida. Para él, le indicó un comprimido oral… Un día más tarde vino este hombre a la consulta y me dijo que, por favor, le cambiara la pastilla que le había mandado el médico de su mujer porque esa no había quien se la tragara. Ni que decir tiene que se había tragado, con sumo esfuerzo, el óvulo vaginal de su esposa…

EL PAPELILLO
En la misma línea vino a mi consulta un feriante que se notaba desde la noche anterior muchos ardores y quemazón interior. Al preguntarle si tomaba alguna medicación me dijo que no, pero que la noche anterior sí se había tomado un “papelillo de esos para el catarro, que por cierto estaba malísimo” y me mostró un sobre para lavados vaginales… Con razón estaba malo. No estaba este sobre previsto para ser saboreado…


Mira el pajarito

@FernandoFabiani

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