El cartel de la consulta

Hace apenas una semana, colgué este cartel en la puerta de mi consulta:

#CartelConsulta

Nunca nadie me ha pedido explicaciones aunque sí en ocasiones ha mostrado su descontento por entrar en consulta más tarde de la hora de cita prevista con frases del tipo “hoy lleva mucho retraso”… “va retrasadillo”… “por fin”.

Yo siempre he entendido su pesar y, de hecho, vivo con malestar el hecho de ir tarde respecto a la hora de entrada. Entiendo perfectamente que para las personas que lo sufren puede suponer un trastorno en mayor o menor medida.

Pero sin perjuicio de esto, lo que “no llevo tan bien” es la connotación de fracaso que aprecio implícita en el uso de la palabra RETRASO y en el tono con el que a veces es utilizado.

Pensé que utilizar un mensaje de este tipo ayudaría a ser más comprensivo y solidario con el resto de pacientes que, a menudo, precisan un tiempo mayor al previsto o al que permiten nuestras agendas (diseñadas por terceros).

¿Cuál ha sido la acogida?

Desde el día de su colocación, cada día, varios pacientes me agradecen/felicitan por haberlo puesto. También lo han hecho varios compañeros. Mi mayor sorpresa / satisfacción ha venido de una red social: Twitter. Colgué la foto del cartel y en 48 h ha sido retuiteado directamente 500 veces, otras tantas personas la marcaron como “FAV” (favorita) y también han sido centenares las menciones, respuestas y retuits indirectos…

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Muchas de ellas por otros profesionales sanitarios muchos de los cuales me han “solicitado” usarlo en la puerta de sus consultas: “A cambio” sólo les he pedido que compartan la foto del cartel en sus respectivas puertas para seguir difundiendo…

Otros muchos eran pacientes que agradecían la reflexión y el hecho de tener esa actitud de cara a atender a los pacientes

Algunos, los menos, han visto una oportunidad para debatir sobre el funcionamiento de la Atención Primaria (nunca es mal momento para debatir!!)

¿Yo? ¡¡Encantado con todos ellos!!

Dicho eso, aclaro:

– Siempre comienzo puntualmente la consulta (salvo causa mayor o despiste que trato de aceptar como humano que soy)

– Cuando llevo demora en la entrada en consulta suelo utilizar el breve descanso de 30 min de media mañana (“desayuno” le llaman) para recuperar el tiempo perdido.

¿Cómo me encuentro?

A pesar del cartel, sigo viviendo con malestar ir tarde en la consulta y cada día espero poder dar lo que necesita a cada paciente y que además entren “a su hora”. Si ambas no pueden ser, prefiero cumplir con la primera.

Tras el telón

Os presento a continuación, mi artículo redactado para la sección “Experiencias en positivo” de la revista “Noticias semFYC“. En él, me solicitaban, que hiciera un recorrido por lo que ha supuesto para mí la unión de Medicina y Teatro, Teatro y Medicina.
Espero que os guste
Tras el telón, por Fernando Fabiani

Subes al escenario, las tablas crujen bajo tus pies, el olor a madera y telón guardado, los murmullos tras el telón… y una sensación de soledad vigilada. Tras muchos ensayos, mucho tiempo de preparación, llega ese momento mágico en el que se va a abrir el telón, las inconfundibles mariposas te acarician el estómago como en una primera cita. Se hace el silencio. Se apagan las luces. Se abre el telón.

En el mundo del teatro decimos que, por mucha experiencia que tengas, por muchos años que lleves pisando los escenarios (yo llevo 25), el día que no sientas esas mariposas, esos nervios previos, esa agradable inquietud anticipatoria que te recuerda que te gusta lo que haces y que ¡estás vivo!… ese día, es mejor que dejes de subirte al
escenario.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestro trabajo diario en la consulta?

Si hay algo que aprendes necesariamente en el trabajo delante y detrás del telón es la importancia del grupo sobre la del individuo, es a trabajar en Equipo, con mayúsculas. Sí, es cierto que la cara visible es la del actor principal, pero qué importantes son esos secundarios, qué labor tan en la sombra la del director, qué imprescindibles los encargados de los más mínimos detalles, que el vestuario esté a punto, que no falte nada de atrezzo o mobiliario, que suene en su momento esa música que debe subrayar ese monólogo intimista, que haya una iluminación que no sólo permita que se vea sino que pinte la escena como si de un cuadro se tratara… trabajo en equipo para que la obra pueda salir adelante. “No estés parado si hay un compañero que está trabajando”.

¿Y no debe ocurrir lo mismo en nuestro equipo de trabajo?

En ocasiones, tras la representación vuelves a casa con un amargor en la boca. Las cosas no han salido como deseabas. Esa noche te cuesta trabajo conciliar el sueño y no paras de dar vueltas a lo que ocurrió en el escenario. En algunos casos incluso te inquieta volver a subirte al escenario por temor a que vuelvas a hacerlo mal. Hay quien nunca vuelve a hacerlo. Pero aprendes a aceptar tus errores, a asumir que es inevitable que ocurran, que ocurrirán y que lo importante es aceptarlos y aprender de cada uno de ellos.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con los errores en nuestra actividad diaria?

En el teatro, como medio de comunicación, para conseguir que el público entienda, sienta, viva lo que ocurre en el escenario tienes que asegurarte de que utilizas todos los recursos comunicativos que tienes a tu disposición.

¿Y no debe ocurrir lo mismo con nuestra comunicación con los pacientes?

Cuando te enfrentas a un nuevo personaje, para prepararlo, para sentirlo, para ser capaz de meterte en  su piel, debes conocerlo: qué motivaciones tiene, qué miedos, qué expectativas y qué esperanzas. Debes empatizar con él, entender qué piensa y qué siente pero sin juzgarlo. Sin etiquetarlo. “No puedes hacer de malo, pensando que es el malo…”

¿Y no debe ocurrir lo mismo cuando nos acercamos a las vidas de nuestros pacientes?

Cuando los pacientes me descubren encima del escenario, se sorprenden gratamente. A nuestros pacientes les gusta que, además de sus médicos, seamos personas, cultivemos el arte y, por qué no, compartamos con ellos esos trocitos de vida

¿Cuándo fue la última vez que recomendaste ver una obra de teatro, leer un libro o escuchar una
canción?

Cuando los espectadores descubren que paso consulta me miran más extrañados. “¿Médico y actor? No puedo imaginarte en la consulta…”

Y es que, en general, a las personas les parece chocanteque se compatibilicenactividades como la medicina y el teatro, ciencias y letras (yo creo que la medicina tiene mucho de letras y el teatro mucho de ciencia). Para mí es esencial. En lo personal, en lo humano y el tiempo me viene demostrando que en el trabajo diario. ¿En qué sentido? Os enumero varios ejemplos…

–         Las herramientas comunicativas deberían ser fundamentales para cualquier médico pero para un médico de familia, más. ¿Cuánto vamos a tardar en implantar la comunicación en las facultades de medicina?

–         Fruto de esta conexión entre medicina y teatro han nacido mis sesiones formativas en “Cómo hacer presentaciones/sesiones clínicas creativas” inicialmente para residentes, después también para adjuntos, para otros profesionales sanitarios… y finalmente para no sanitarios. Me ha permitido encontrar la horma de mi zapato en el triángulo docencia-medicina-teatro. Gracias a eso he tenido la fortuna de ir de ponente a los dos congresos nacionales de nuestra sociedad en el último año  (XXXIV Congreso semFYC y 25º Congreso Nacional de Entrevista Clínica) y este mes de febrero a las jornadas nacionales de residentes y tutores entre otras muchas gratas experiencias.

–         En no pocas ocasiones he “prescrito” alguna obra de teatro a pacientes, como por ejemplo “Mejor… es posible” de Síndrome Clown y dirigida por mí (sí, reconozco el conflicto de intereses :)

–         Hace un año, desde la sanidad pública SÍ (os lo digo ahora que no nos oye nadie), y como actividad comunitaria, impartí un taller de teatro a mayores frágiles. Toda una experiencia. Sin duda hay mucho camino por recorrer fuera de nuestras consultas…

–         …

¿Médico y haces teatro? Sí, claro, no lo concibo de otra forma. ¿Y tú? ¿Qué haces además de pasar consulta?

“Dicen que la locura es mala: La locura del teatro no enferma, sana”.

¿Por qué le llaman ansiedad cuando quieren decir vida?

En estos tiempos que corren, y llevan corriendo ya tiempo, son muy frecuentes las consultas del tipo “no puedo dormir”, “estoy fatal de la ansiedad”, “tengo mucha angustia”, “a ver si me manda algo para los nervios”…

Evidentemente, en algunas ocasiones, podemos hablar un cuadro de ansiedad pero ¿en cuantas de ellas estamos hablando simplemente de un proceso de adaptación o de reacción a unas circunstancias vitales nuevas o complicadas?

En esta y siguientes entradas, trataré de analizar cómo podemos afrontar estas circunstancias tan frecuentes medicalizando lo menos posible, evitando la “medicalización de la vida” porque, Pastillas las justas

Insomnia by Alyssa L. Miller

Vengo a que me mande algo para dormir, que últimamente no pego ojo.

¿Y qué es lo que le quita el sueño?

Uy… no sé, imagino que los problemas, que llevo un año que no veas entre lo de estar sin trabajo, los niños, la enfermedad de mi padre…

Parece lógico que con tantas preocupaciones pueda ser difícil conciliar bien el sueño, ¿no? Eso es como ocurría el día antes de un examen…

La verdad es que sí. La cabeza, que no para…

¿Sí?. ¿Le ocurre que, por las noches, al meterse en la cama empieza a darle vueltas a la cabeza y a pasar todos los problemas uno tras otro?

¡Así me paso toda la noche!

Suele ocurrir, ¿sabe lo que pasa?. Que a veces durante el día queremos evitar pensar en esas cosas que nos preocupan, que nos angustian, tratamos de “no pensar”… y en cuanto acaban las distracciones ¡zas! el cerebro empieza a recuperar el tiempo perdido.

Ya…

¿Cuando fue la última vez que se paró un rato durante el día, sentado en una mesa, con papel y lápiz, a pensar sobre esos problemas que le preocupan, a analizarlos y a ver posibles soluciones o tomar decisiones concretas?

¿Sentarme a pensar? No.

Suele ser útil. Siéntese un rato, parece razonable que de las 24 horas que tiene el día dediquemos al menos 20 o 30 minutos (¡qué menos!) a pensar sin distracciones en esos aspectos que más nos preocupan de nuestra vida. ¡Y así poder tomar decisiones!. Si no lo hacemos, por la noche, cuando estemos bajos de guardia, el cerebro lo hará por nosotros…

Eso sí

Con un problema, ¿se ha dado cuenta de que le pensamiento ese de la noche que no le deja dormir, además es como un círculo vicioso, se repite una y otra vez y no lleva a nada?

Sí, es angustioso, por eso no puedo pegar ojo.

Pues le invito a que lo haga, busque ese rato, escriba en un papel cada una de sus preocupaciones y analícelas: posibles soluciones, pros y contras, qué opciones reales tengo… qué voy a empezar a hacer mañana mismo para empezar a sentirme mejor.

Vale, lo haré.

Creo que puede ayudarle.

Y, por si una noche no hay manera, ¿puede mandarme alguna medicación?

Le invitaría a seguir los consejos para dormir bien, quizá darse esa noche una ducha caliente, tomar una infusión… y, en último caso, tomar una medicación sabiendo que no debe ser algo habitual, porque son medicaciones que generan dependencia y, a la larga pueden traer problemas.

Gracias, doctor… 

Hablamos en 2 ó 3 semanas y me cuenta cómo va.

 

“No pienses en cómo arreglar tu insomnio, piensa qué es lo que te quita el sueño”