Siete razones para no ser médico de familia y una sola para serlo

Siete razones para no ser médico de familia y una sola para serlo
(Inspirado, salvando todas las distancias, en “Siete razones para no escribir novelas y una sola para escribirlas” de Javier Marías)

Se me ocurren las siguientes razones para no ser médico de familia hoy en día:

Primera. Hay muchísimas especialidades médicas que visten más, que tienen más prestigio social, que son mejor consideradas por el común de los ciudadanos y tus propios amigos. Puedes hacer una breve encuesta en tu bloque y verás que la mayoría de tus vecinos ni siquiera saben que la medicina de familia es una especialidad.

Segunda. El hospitalocentrismo presupuestario. El gasto en atención primaria crece menos (o decrece más) que el gasto hospitalario tanto en épocas de bonanza económica como en épocas de crisis. Pese a que múltiples entidades recomiendan invertir en una atención primaria de calidad como mejor forma de mejorar la salud de la población, la “brillantez” y la “innovación tecnológica” hospitalaria hacen decantarse hacia allá la balanza de la inversión.

Tercera. La carga de tareas administrativas que te puede llevar algunos días a dudar de cuál es realmente tu trabajo. Todo acto médico que llevas a cabo (diagnóstico, preventivo, terapéutico…) lleva asociado el consiguiente papeleo y cualquier profesional no sanitario, cualquiera, se siente con legitimidad para exigir un informe/papel/justificante del médico de familia (profesores, entrenadores de deportes, funcionarios de empleo, líneas aéreas, empresas, mutuas, universidades, tribunales de oposiciones, responsables de prácticas, abogados…).

Cuarta. La gestión de tu tiempo. Todo tu tiempo es para “pasar consulta”, ¿para qué si no?. Hasta el punto que si tu agenda no ocupa de principio a fin tu horario laboral, serás sospechoso de dejación de funciones. Porque allí, el estudio de casos, la investigación, el tiempo para consultas programadas más prolongadas y algo esencial en la medicina de familia, la atención domiciliaria, pasan a un segundo, tercer o indeterminado lugar. Y si aun así no es suficiente la solución es fácil, bajar el tiempo por paciente a 7 por minuto, 6 por minuto, 5 por minuto… lo que sea necesario para que todos “quepan” en tu agenda.

Quinta. Raramente aparecerás en las noticias salvo en las epidemias de gripe donde piden que vayan a verte a ti para no saturar las urgencias de los hospitales. A nivel informativo vende más un trasplante de cara, la separación de dos siameses o un reimplante de un párpado que acompañar en sus últimos momentos a alguien que muere en su domicilio, ayudar a una familia desestructurada, atender un duelo no resuelto, tener presentes los problemas sociales, prevenir nuevos embarazos no deseados… ¡ah! y diagnosticar y resolver el 80% de los problemas de salud de los pacientes.

Sexta. Muchos compañeros de otras especialidades médicas, no todos afortunadamente, no se dirigen a ti en relación de igualdad, como cuando hacen una interconsulta a otros compañeros hospitalarios pidiendo su criterio sino que delegan en ti hacer control de lo que ellos proponen, seguir recetando lo que ellos indican, solicitar el análisis que ellos estiman, volver a citarlos con ellos cuando ellos recomiendan… a veces de forma más sutil y elegante y otras con un “y que su médico no le cambie este tratamiento”.

Séptima. El ordenador ha pasado de ser un medio para convertirse en un fin. Como vuelta de tuerca perversa a “la mujer del césar” en este caso ni siquiera parece ser necesario ser bueno, sino que basta con parecerlo; lo realmente importante (porque es lo único que saben medir) es que esté bien registrado… y al final, sus grandes beneficios quedan empañados por la esclavitud de su mala gestión. ¿Cómo van a valorar si haces un buen seguimiento a tus pacientes si no pueden medirlo?.

Y esto me lleva a la única razón que veo para elegir ser Médico de Familia, muy poca cosa comparada con las anteriores siete, y sin duda en contradicción con alguna de ellas:

Primera y última. Ser médico de familia significa que tus pacientes te llamarán “mi médico”. ¿Y qué significa eso?. Significa ser el médico al que pueden acudir en cualquier momento sin ningún tipo de intermediario; ser el médico al que pueden consultar no sólo por enfermedades reconocidas como tales sino por todo lo que les reste salud ya sean problemas físicos, psíquicos, sociales, emocionales, miedos, angustias…; ser el médico a quien acudir cuando tengan dudas, cuando no comprendan cualquier cosa o información sobre su salud que reciban del sistema sanitario; ser el médico que les acompañe y oriente en el embarazo y nacimiento de sus hijos y en los últimos días y el fallecimiento de sus padres; ser el médico delante del que llorar no te haga sentir extraño; ser el médico que pueda tranquilizarles con una palabra; ser el médico que les de una mala noticia cara a cara haciéndole saber que no estarán solos en ese camino; ser el médico que los acompañe en los últimos momentos evitándoles sufrimiento y facilitando que la despedida sea en su propia casa…

Y aunque esto pueda verse empañado por las siete razones anteriores, no resta un ápice de grandeza al regalo que supone que alguien se refiera a ti como “mi médico.

12 de Abril. Día de la Atención Primaria.

DesEnfermando

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Los sanitarios llevamos mucho tiempo instalados en la queja respecto al efecto negativo que ejercen sobre la población determinados mensajes publicitarios. Yo era unos de ellos. Hace unos meses, asistiendo virtualmente a un Seminario de Innovación, escuché a un compañero sugerir que deberíamos usar sus mismas técnicas para hacerles frente… Y eso, me pareció una gran idea. Tomé una decisión, hacer unos anuncios alternativos a esos que no nos parecen adecuados, con su mismo lenguaje (audiovisual) y dando mensajes sencillos y fiables que generen salud y no sean creadores de enfermos. Así surge DesEnfermando.

 

Os dejo con el primer anuncio de la campaña…

¿Recuerdas este anuncio?

Te ofecemos una alternativa…
¿Nuestro objetivo? Sólo uno: Ir DesEnfermando a la población.

Idea original y guión: Fernando Fabiani (http://twitter.com/FernandoFabiani)
Cámara y montaje: Pablo Gilez (http://twitter.com/PGilez)
Voz Off: David Arnaiz (http://twitter.com/davarnaiz)
Animación: Biodigital (http://twitter.com/biodigitalhuman)
Subtítulos (inglés): Mª Luz Moreno
Actores: Fernando Fabiani, Laura Daza, Anabal Miras, Juan Belver, María Jiménez, Marta del Río, Rosa Parada.

Agradecimientos: D. Juan Ramón Lacalle, Facultad de Medicina de Sevilla, SIAP.

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Intolerancias Alimentarias

Si tienes algún malestar inespecífico, cefaleas, cansancio, a veces tus digestiones son pesadas, algo de picor… lo más habitual es que no sea debido a ninguna enfermedad. Simplemente que todos los días ni todas las épocas van a ser el día más grande del verano. Pero si insistes en ello, si sigues tocando puertas buscando respuestas a esos “síntomas” al final habrá alguien que te abra la puerta y te invite a investigar tus “Intolerancias Alimentarias”.

Alimentos

Doctor, ¿y lo que me ocurre no será por una intolerancia alimentaria?

Bueno, yo no pensaría en eso, no tenemos muchos datos para poder relacionar los síntomas que tienes con unas supuestas intolerancias alimentarias que, a día de hoy, no tienen mucha base científica…

Es que he ido a un médico privado y me ha dicho que lo que me ocurre es típico, típico de las intolerancias alimentarias. Es más, que seguro que mi fibromialgia también es de eso. La verdad es que la prueba es algo cara, que yo no sé por qué no lo cubre la seguridad social, pero si es por mi salud… ¿no?.

La verdad es que yo no me haría esa prueba ni aunque me la regalaran

Bueno ¡es que he estado mirando y hay seguros privados que la regalan! 

Sí, lo quieren usar como anzuelo ahora que se ha puesto de moda lo de los alimentos…

Pero a ver, las intolerancias alimentarias existen ¿no?.

Bueno, intolerancias sólo existe una: La intolerancia a la lactosa. Hay personas que tienen un déficit de una enzima (lactosa) que permite romper la lactosa en glucosa y galactosa. Si tomo lactosa tengo malestar abdominal, hinchazón y a veces diarrea… Luego está la mal llamada intolerancia al gluten (es un problema inmunitario hereditario, la enfermedad celiaca) que llega a dañar seriamente el intestino. Y pare usted de contar.

Pero a mí me han dicho que ese test te saca intolerancia de hasta 200 alimentos…

Lo dicho, intolerancias las comentadas, a la lactosa (real) y al gluten (inmunitaria). Luego puede haber alergias alimentarias, que son otra cosa, y que normalmente diagnostica el paciente sin necesidad de hacer ninguna prueba, “cuando como gambas me pica todo y se me ponen los labios como a Carmen de Mairena”. Pues ya sabes, eres alérgico a las gambas.

Como mi prima, que cuando come gambas se pone como un monstruo.

Pues eso, como tu prima. Y una vez descartadas esas intolerancias y sin datos para pensar en alergia… poco más. No hay más datos disponibles. Salvo, claro está, que hay alimentos que “caen bien” y otros “que no caen bien”.

Eso, eso… eso es lo que yo quiero, saber qué alimentos no me caen bien para que deje de estar tan cansada, no me duela la cabeza, esté menos triste…

Claro, pero cuando me refiero a alimentos que “no me caen bien” me refiero simplemente a eso. Hay gente que si come lentejas se le están repitiendo toda la tarde, o que si come judías verdes bien, pero si toma lechuga tiene muchos gases, o que… pues ya sabes, si no te caen bien, no los tomes, hay muchos alimentos. Pero no tenemos datos para relacionar la toma de algunos alimentos con síntomas concretos como los tuyos…

Total, que no vale para nada ¿no?

Bueno, la verdad es que no que sepamos.

Pues mi vecina dice estar mejor…

Y probablemente sea cierto, junto a la lista de los reyes godos de alimentos que no debes tomar te suelen dar unas recomendaciones dietéticas razonables, hacer ejercicio, evitar alcohol y alimentos muy calóricos que, seguro, tienen su beneficio…

Ay… yo es que estoy desesperada

Recuerda, que estar desesperada no te lleve a tomar medidas desesperadas… Por cierto, ¿cómo van las cosas por casa? ¿Cómo está Antonio?

Fatal, no hay manera, ha vuelto a beber…

¿Y no has pensado que quizá todo tu malestar es por cómo están las cosas?

Pues seguro, es que cada vez se me hace más duro…

Cuéntame…